Archivo de la etiqueta: #vivirjuntosesmejor

Las chicas son guerreras

Princesas, sí, pero guerreras. Al menos así somos las chicas en esta casa. La mamá lo ha sido siempre y la pequeña vikinga ha tenido a bien heredarlo, y digo a bien porque le va a hacer falta en la vida. Que no se me entienda mal, o a ver si puedo explicarme mejor: guerrera no como sinónimo de ‘peleona’, más bien de fuerte, valiente, terca también a veces pero a sabiendas de que si quiere puede y podrá. Y yo lo único que espero es que quiera lo que quiera, luche por lo que luche, que lo haga convencida de que será su felicidad. Y si no lo es, a otra cosa mariposa. Ojalá adquieran, tanto ella como él, esa capacidad que pocos poseen y yo envidio.

FB_IMG_1442567274016

El párrafo, un poco ñoño, me sirve para introducir este post que llega un poco tarde como inauguración del 2016. Tres meses sin contaros nada son muchos meses, y no por falta de temas, que es lo peor; más bien por todo lo contrario. Sin embargo, han sido y son tantas las situaciones vividas que no sabría por dónde empezar. Aún hay ideas intentando organizarse en mi cabeza así que, hasta que el tetris de pensamientos no esté en su sitio, prefiero no tocar nada… Ahora mismo todo es un poco caos!!

Los planes con los que empiezo este año son los mismos que me acompañaban en la despedida al 2015. 365 días que nos regalaron a nuestro pequeño León y muchos momentos únicos, tanto buenos como regulares.

Por eso, mi propósito para este 2016 es volver a tomar conciencia de quién soy. No es que no lo sepa sino que pocas veces me dedico tiempo, y últimamente me he perdido un poco. Es algo que nos pasa a casi todos y todas, nos preocupamos tanto y tan a menudo por lo que ocurre a nuestro alrededor que nos dejamos ir. Dos veces en mi vida he tenido pleno conocimiento de mi ser, de mi persona y de mis anhelos. Conocimiento de lo que quiero y de lo que ando persiguiendo, eso a lo que no llego jamás porque me empeño en lo que la vida, la sociedad, la cultura  o yo misma a veces he creído que era lo mejor. Y tal vez lo haya sido, pero ¿era lo que quería? La segunda de esas veces en la que me encontré conmigo misma, de frente y sin máscaras, fue gracias al yoga y la meditación. No tengo aquí a Sandra para ponerme las pilas pero prometo empezar a remediarlo 🙂

IMG_20150722_155533

Debería ser el momento de poner en práctica eso que espero que hagan mis hijos el resto de sus vidas: ser felices consigo mismos. Así que el mejor momento para coger aire profundo y emprender nuevas ideas es ahora, porque además el tiempo para llevarlo a cabo se me ha planteado así, solito, sin que haya tenido que hacer nada. Vamos pues a cambiar el rumbo, que no la compañía. Cambios pequeñitos, que darse un gusto de vez en cuando no hace daño. Podríamos establecer un décalogo de buenas intenciones para con nosotros mismos en este 2016. El mío sería algo así:

1.Recuperar los buenos hábitos adquiridos en el frío y precioso norte de Europa. Desayunar bien no puede ser una excepción, tendrá que convertirse en la norma número 1 de cada día. Y si además de rico es bonito, mejor que mejor.

IMG_20151024_150244

2.En mi agenda, a partir de ahora, habrá tiempo para más paseos, más aire puro, más escritos, más lecturas, más dejar volar a los pensamientos y caminar a los pies.

IMG_20151108_210415

3.Rodearme de cosas bonitas y bien hechas, inspiradoras. Norma obligatoria porque ¡cómo cambia la historia cuando al mirar a tu alrededor todo está hecho con gusto! Olé por los rincones con encanto.

P_20160118_162608_1

4. No agobiarme más de la cuenta cuando las cosas no salgan como pensaba. Y sobre todo, no descargar la furia contra quien nos coge de la mano cada día y camina a nuestro lado.

IMG_20151120_214145

5. Importante. Más susurros y menos gritos, más paciencia y menos prisas. Más abrazos, más canciones, más música, más silencios y menos palabras vacías. Porque la suerte también depende de cómo afrontemos la vida. Y ellos serán mañana como somos nosotros ahora.

IMG_20151011_205340

6.Fundamental, más calidad en el tiempo que pasamos juntos y más tiempo que pasar en familia.

IMG_20151018_165834

7. Levantarse y acostarse SIEMPRE con una sonrisa. Hay motivos más que suficientes.

Jpeg

 

8.Menos retos y menos metas. Tomarse con calma los días. Es difícil estar a merced de ‘lo que venga’, y aunque hay que seguir trabajando para conseguir una correspondencia entre ‘lo que venga’ y ‘lo que queremos conseguir’, prometo intentar abrazar los cambios con menos angustia y con más calma. Nunca con resignación. Pero asumir que no todo está en nuestras manos y que no tenemos el control, seguro me hará más libre. Porque no todo puede ser como pensábamos que sería, muy probablemente sea aún mejor. El truco está en no dejar de caminar, por donde sea y como sea, seguir adelante y disfrutar de cada paso.

IMG_20151031_152347

9.Si no se puede llevar el timón, lo mejor es dejar las melenas al viento e ir donde nos lleve el destino…

IMG_20151205_205940

10.Sea donde sea, sea como sea… juntos es mejor. Bienvenido 2016. Aquí estamos, para lo que gustes.

Lo dicho, son buenas intenciones 😉 Ahora a ponerlo en práctica. Os iré contando!!!

Besos!

Anuncios

Y tener la oportunidad de comenzar de cero…

¿Quién dijo que cambiar de vida fuera fácil? Todos hemos deseado hacerlo alguna vez, eso es seguro. ¿Quién no ha soñado con empezar de cero? Yo, al menos, lo hacía continuamente. Pero no es lo mismo soñarlo que ver cómo esa utopía se va haciendo realidad, y además a un ritmo vertiginoso, casi sin tiempo de reacción.

IMG_20140625_161531
                        Con la mochila cargada de recuerdos

Fui consciente de ello en esta parada de bus, sólo dos horas después de pisar tierra danesa. Hasta ese momento, me había limitado a dejarme llevar. Pero ese día, en ese instante, me di cuenta de que todo había cambiado. Para bien o para mal, eso ya es cuestión de cómo gestione cada uno las situaciones. He de reconocer que al principio me bloqueé. Algo muy humano, por otra parte, y es que no aprendemos. Soy de las que suele tropezar una y otra vez con la misma piedra. Terca o tenaz, según se mire.

primeros momentos
                                             Primeros momentos

Era agosto, pero llovía como si fuera el mes de noviembre en España, apenas habíamos dormido la noche anterior y mi cabeza no dejaba de preguntarse “¿qué haces tú aquí?”. El sol no nos dio la bienvenida hasta pasados unos cinco días, los mismos que esa maldita pregunta decidió hacer nido en mi mente. Pero la vuelta del buen tiempo y el cambio de ‘chip’ me permitieron comenzar a vivir y disfrutar de esta aventura, como muchos lo llaman. Una etapa de crecimiento personal y familiar, nunca mejor dicho. Y fue entonces cuando inicié el descubrimiento de esta tierra mágica en la que la naturaleza está tan presente que a veces nos traslada a paisajes de ensueño. Comprender aquí lo esencial es mucho más fácil, explicarle a tus hijos el cambio entre las estaciones es tan sencillo como pasear con ellos por el parque y mirar los árboles, las hojas, los pájaros que marchan hacia un lugar más cálido…Un lugar en el que los niños son lo más importante – como debe ser- y  en el que el tiempo parece detenerse para permitirnos saborearlo. Estoy aprendiendo a mirar de nuevo y a reencontrarme. Creo que me estaba perdiendo.

piscinas en el parque
                                                    Con luz propia….

Y mirando y mirando, he descubierto lo maravillosas que pueden ser aquí las nubes. Fue algo que me llamó la atención desde que aterrizamos en CPH. Bueno, en realidad, cuando se marchó la lluvia y el cielo comenzó a abrirse. Las hay de todas las formas posible, y de todos los tamaños. Parecerá una tontería pero este cielo es aún más inmenso. He empezado a maravillarme con pequeños detalles que creía olvidados, a darle importancia a hechos o situaciones en las que antes no me percataba. Aquí, el contacto con la tierra y el desapego a lo material prima. Aunque reconozco que echar de menos es algo en lo que soy especialista. Y la melancolía es otra de mis debilidades. Pero un ‘break’ es un ‘break’.

Ya no me sorprende ver a alguien descalzo por la calle o encontrar a los niños desnudos bañándose en una fuente. O ver cómo en el quinto piso dos chicas se sientan en el borde de la ventana tomando una cerveza y disfrutando de los escasos rayos de sol que ,un día en concreto, se hacen visibles. Quieren sacar el jugo a los buenos momentos, sentir el contacto con la tierra, notar el calorcito en la piel o la lluvia, en su caso. Lo importante es apreciar lo que tenemos cuando lo tenemos.

¡Mirar de forma positiva o negativa lo que estamos viviendo lo cambia todo por completo! Ahora, cuando paso por delante de esa parada de bus no puedo, cuanto menos, esbozar una pequeña sonrisa. Lo primero que me viene a la cabeza ya no es la lluvia ni la pena de aquel día.  La voz de mi enana cantando aquella mañana, en su cochecito, bajo el impermeable, a pesar del cansancio y de los cambios… eso es lo que me hace sonreír 😉