Archivo de la categoría: Imprescindibles

La vida sobre tres ruedas y cómo no perder el equilibrio

Dicen que cuando todo va sobre ruedas es que las cosas marchan bien… Bueno, pues precisamente de ruedas hablamos hoy en este post 😉 Tal y como os prometí en el anterior, tocamos el tema de la movilidad en esta ciudad, donde hay más bicicletas que personas, y no es de extrañar dado que todo turista que llegue necesitará usar el medio de transporte por excelencia en Copenhague. Cierto es que los autobuses funcionan con bastante puntualidad, el metro es perfecto para moverse, y si lo preferimos tenemos el tren, pero el precio del billete para cada uno de estos medios es bastante elevado. Moverse en coche no parece complicado pero descartamos el tema en cuanto supimos lo que nos costaba llegar acompañados por el Micra o el Picasso. Hacer ejercicio y contribuir al cuidado del medio ambiente, además de ahorrar unas buenas coronas danesas, nos pareció desde el principio la mejor opción. Así que el Picasso espera nuestra vuelta a España vacaciones tras vacaciones, con los mejores cuidados posibles, y mi pequeño Micra pasó a mejor vida. Ahora recorre Granada en otras manos. Deshacerme de él dolió. “Sólo es un coche”, sí; pero es mi coche, o era mejor dicho. Símbolo de mi independencia, de mi madurez, de la superación de muchos miedos, era lo único ‘sólo mío’ que me quedaba y ya no está… Siete años que quedan en el recuerdo. No sé si volveré a tener un Micra alguna vez, pero estoy segura de que mi próximo auto debe parecérsele.

Dicho esto, mandamos nuestras bicis, con todo aquello imprescindible, en el camión de la mudanza: Granada-Fuengirola-Copenhague. Y así fue más fácil adaptarnos al ritmo de vida danés. Hacía tiempo que no usaba la bicicleta, y aunque es verdad que no se olvida, hacerse a los semáforos, señales, gestos y rutas puede conllevar unos días. ¡Es genial ir por llano! Aquí apenas hay cuestas o subidas, y las que existen, a excepción de alguna, son muy pero que muy llevaderas. Así que utilizar la bici rosa a diario se convirtió en lo más normal del mundo y buscar ropa adecuada para ello también.

IMG_20140913_200118
                                                 La autonomía es importante para todos 🙂

Eso fue hasta que comprobé que aquí lo de ir en bici y a la última es totalmente compatible. Para mí el término bicicleta, hasta entonces, había ido acompañado por el de ropa de deporte. Sin embargo, la cosa es totalmente distinta cuando comprendes que no vas a hacer ejercicio sino a trasladarte de un lugar a otro, así que las faldas, las medias y los tacones son prendas que se ven y mucho sobre dos ruedas en Copenhague. He de reconocer que con las faldas ya me he atrevido pero lo de los tacones… voy a dejarlo para más adelante.

Preparadas, listas, Ya! A por la bici
                      Preparadas, listas, Ya! A por la bici

A pesar de nuestro intento por hacer vida danesa, había algo que fallaba. Yo no podía llevar a mi enana en la bici. Llamadme torpe, sí, pero todavía no he sido capaz de mantener el equilibrio si llevo a la pequeña sentada detrás en su silla. Esto era un problema añadido ya que sólo el papá podía llevarla y no siempre está papá, eso es obvio. Además, ver cómo se le caía la cabecita cuando se quedaba dormida en pleno trayecto daba bastante lástima. A todo esto le sumamos que el invierno en Copenhague es de los de verdad: el frío, la lluvia y la nieve no tardarían en llegar así que estaba claro que necesitábamos algo más que nuestras bicicletas. Y un coche no iba a ser.

Acostumbrarse a esto no es lo mío ;)
                                                Acostumbrarse a esto no es lo mío 😉

Opciones había muchas…tantas como marcas de bicicletas de carga -o Cargo bike- encontramos en la ciudad. Christianiabikes, Nihola, Bullit, Triobike, Bakfiets.nl,… y así muchas otras. Después de estudiar las características de cada una de ellas y el precio de las mismas, decidimos comprar la que nos pareció más manejable, cómoda y segura, bonita estéticamente y que mejor se adaptaba a nuestras posibilidades económicas. Cierto es que no se trata de una compra ‘barata’, y que barajamos la posibilidad de comprar una de segunda mano (mercado que aquí funciona estupendamente), pero nos lo planteamos como una inversión. Al fin y al cabo es nuestro medio de transporte, nuestro vehículo y, si en algún momento ya no la necesitamos o queremos cambiarla por otra algo más grande, siempre podemos revenderla.

"¿Es para nosotras, mamá?"
                              “¿Es para nosotras, mamá?”

Desde entonces, vemos la vida sobre tres ruedas 🙂 No voy a negar que cuesta deshacerse de la idea de bajar a la calle, sacar las llaves del bolso y entrar en el coche. Poner la calefacción y subir el volumen de la música. Pero nuestra Nihola se ha convertido en un elemento fundamental de nuestra vida. La pequeña va calentita, tapada y cómoda. Yo no pierdo el equilibrio y puedo incluso tomar un café mientras la manejo. Los días de lluvia toca aumentar el ritmo, pero cuando sale el sol podemos disfrutar de paseos en los que pararse a mirar es posible.

Recorrer la ciudad es ahora más fácil y divertido
        Recorrer la ciudad es ahora más fácil y divertido
Y a disfrutar de los paseos juntitas.
                        Y a disfrutar de los paseos juntitas.

A la playa, al centro, a los lagos o a pueblos de alrededor. Subirme en mi Nihola me hace sentir bien, porque entre otras cosas siento que por fin hago algo de ejercicio, muy necesario para mí, y es que si hay algo que me cuesta la vida es hacer deporte. Al menos ahora no me queda otra que pedalear. ¡Pues hagámoslo con gusto!

Feliz día 🙂

Anuncios